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Cronología de un ataque anticipado

República Dominicana-Luego de la tensión acumulada tras meses de presión, ataques y señalamientos al régimen, el gobierno de Estados Unidos, encabezado por su presidente Donald Trump apresó y trasladó a la ciudad de Nueva York al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y su esposa Cilia Flores, para ser procesados por narcotráfico y terrorismo.

Aunque fue este sábado cuando el presidente republicano materializó lo que meses atrás había anunciado, los conflictos entre Venezuela y Estados Unidos se extendieron durante todo el 2025, desde que el 10 de enero, Maduro inició su tercer mandato presidencial luego de unas controvertidas y cuestionadas elecciones en julio de 2024, y Donald Trump ascendió al poder por segunda ocasión, 10 días después, ejerciendo desde entonces presiones en contra del sucesor de Hugo Chávez.

Pese a que 2022, el entonces presidente de Estados Unidos, Joe Biden suavizó las sanciones impuestas por Donald Trump a Venezuela durante su primer mandato, manteniéndose hasta el 2023 como el principal destino de las exportaciones venezolanas, en especial del petróleo, los conflictos volvieron a mediados de 2024, cuando Washington endureció las sanciones comerciales sobre Caracas, con la excepción de algunas licencias petroleras, por lo que la nación sudamericana tuvo que apoyarse en otros socios como China, Rusia, India y Turquía.

Cuando no bien llegaba a la Casa Blanca por segunda ocasión, ya Trump descalificaba a Maduro como un presidente democráticamente electo y anunciaba una política de deportaciones masivas, calificando de criminales a muchos migrantes que llegan a EE.UU., incluyendo a los venezolanos.

Pocos días después, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó a Nicolás Maduro de liderar el poderoso Cártel de los Soles, dedicada al narcotráfico y lavado de dinero, poniendo precio a la cabeza del mandatario venezolano. En agosto, el gobierno norteamericano aumentó a US$ 50 millones la recompensa por la captura de Maduro.

Pese a los llamados al diálogo, en septiembre, el gobierno de Trump desplegó buques y aviones militares en el Caribe con el argumento de combatir al narcotráfico, iniciando una serie de ataques contra botes que, supuestamente transportaban drogas hacia su territorio. Ya para diciembre, al menos 30 embarcaciones habían sido destruidas en el mar Caribe y el Pacífico, dejando  más de 100 personas fallecidas.

Tras una serie de ataques que de acuerdo al gobierno estadounidense no dejaron muertos, pero que según versiones de funcionarios venezolanos terminó con la baja de al menos 40 militares, el 3 de enero de este año, Trump anuncia a través de su cuenta de X que, Maduro, y su esposa, Cilia Flores, habían sido capturados.

Y así, Venezuela inicia un 2026 sin presidente y bajo la incertidumbre de en manos de quién quedarán las riendas del país, uno de los mayores productores de petróleo en el mundo.

Aunque desde que se conoció la noticia del apresamiento de Maduro, algunos apostaban a la instauración de un gobierno encabezado por el opositor Edmundo González Urrutia, quien habría ganado las elecciones del 2024, o en su defecto, la líder María Corina Machado, Trump aseguró que Estados Unidos tomaría el control del país y sus infraestructuras petroleras, hasta que haya una transición ordenada y segura, sin descartar una segunda ola de ataques contra los funcionarios del régimen.  

“Para nos látela como venezolanos significa una lucha que tenemos que continuar de nuestro lado que es llevar a Edmundo González el 28 de julio del 2024 a que ejerza y que se cree un gobierno democrático y seguro y que le abra las puertas a los más de 8 millones de venezolanos que estamos fuera”, expresó Klever Correa, coordinador en República Dominicana, del movimiento venezolano Vente Venezuela.

No obstante, horas más tarde, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que sea la vicepresidenta Delcy Rodríguez quien asuma la jefatura del Estado ante lo calificado por esa alta corte, como una "ausencia forzosa" de Maduro, desmintiendo cualquier intención de la funcionaria de colaborar con Estados Unidos, como había declarado Donald Trum previamente.

Como era de esperarse, la captura del presidente venezolano ha generado gran conmoción a nivel mundial, así como expresiones de apoyo y rechazo a la operación ejecutada por el presidente Trump.

Siendo coherente con su posición respecto al régimen, y contrario a otros gobiernos como el de México, Rusia, Irán, Cuba, España, Uruguay, Brasil, Colombia, Chile y otros, el presidente Luis Abinader, dio un espaldarazo a las acciones de Estados Unidos, reiterando que, República Dominicana nunca reconoció la legitimidad de la proclamación de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela.

"El Gobierno dominicano sigue de cerca la evolución de los acontecimientos en Venezuela. Nuestro país nunca reconoció la legitimidad de la proclama de Nicolás Maduro como presidente tras las elecciones de julio de 2024. En consonancia con ello promovimos la Declaración de Santo Domingo de agosto del mismo año que exigió el respeto a la voluntad expresada en las urnas. La solidaridad entre los pueblos dominicano y venezolano es histórica. Hoy reiteramos nuestra disposición a colaborar con el restablecimiento de la democracia, la paz y la concordia nacional en Venezuela. República Dominicana estará siempre del lado de la democracia. Donde sea, cuando sea y ante quien sea", posteó Abinader en su cuenta de X.

Venezolanos alrededor del mundo, sin ser este país la excepción, celebraron la caída de Maduro, calificándola como el inicio del restablecimiento del orden democrático de esa nación, de la que se vieron obligados a huir, ante la inestabilidad política y económica.

“Yo creo que es el inicio de la libertad y de la democracia de Venezuela, una democracia afianzada en todo un pueblo y una ciudadanía que clama libertad, que clama progreso, que clama empleos”, manifestó Rafael Rodríguez, secretario político Vente Venezuela.

Pero, lo que para algunos significa el camino hacia el orden y la paz, para movimientos de izquierda como el Partido Frente Amplio, el arresto de Maduro y su esposa no es más que una agresión unilateral que pone en riesgo la estabilidad regional, amenaza la paz en América Latina y afecta directamente la vida de poblaciones civiles, constituyendo un precedente peligroso para la soberanía de los países del continente.

“Nadie que piense un poquito tiene dudas que es lo que busca Estados Unidos con la agresión a Venezuela, que es su petróleo, sus recursos naturales. Creemos que esta agresión perpetrada en la madrugada de hoy, contra zonas civiles incluso, es una afrenta a América Latina, a la región del caribe que es una zona de paz y no guerra”, considera María Teresa Cabrera, presidenta del Frente Amplio.

Aunque Maduro ya se encuentra en prisión y a la espera de un juicio por cargos criminales que de serle comprobados podrían mantenerlo por décadas tras las rejas, dentro y fuera de Venezuela se cuecen las dudas, sobre si será este el fin del régimen que durante 25 años ha gobernado a esa nación, la continuidad del mismo ahora bajo el mando de sus aliados políticos, o el inicio de una nueva era dirigida por Estados Unidos.

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