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Entre Antonio Guterres y Gloria Reyes

El pasado Día Internacional de la Mujer, que se celebra todos los años desde el 1977 por decisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), adquirió esta vez una particular atención en la República  Dominicana, por el valiente enfoque que le otorgó al tema de los derechos femeninos la ministra Gloria Reyes, muy diferentes al del secretario general del organismo global, el portugués Antonio Guterres, quien continuó con las mismas frases cohetes expresivas de realidades que cambiaron hace tiempo, muy especialmente en la patria de Duarte, Sánchez y Mella.

Antes que repetir el desgastado discurso feminista sobre la discriminación a las mujeres, la ministra Reyes, como una verdadera política que piensa con cabeza propia, advirtió que “ser hombre en la República Dominicana no es fácil”, y argumentó que en el caso de los jóvenes para poder llevar una novia a cenar “tienen que ir en un carro”.

En un mundo castigado por guerras como la de Ucrania-Rusia y ahora la de Estados Unidos e Israel contra Irán, el principal representante del organismo internacional creado para evitarlas o desactivarlas, se despacha con la cantaleta de hace cuarenta años sobre las desigualdades existentes entre hombres y mujeres, cuyas causas el feminismo radical atribuye a razones biológicas y culturales.

A muchos les resulta paradójico que la funcionaria dominicana, ministra de la Mujer por demás, tenga los pies más puestos sobre la tierra que el burócrata portugués, a quien tal vez por los  vuelos bien pagados por el mundo parece vivir en el aire. Ese turpén proclama que “ha llegado el momento de reconocer que la desigualdad de género es el mayor desafío de nuestro tiempo para los derechos humanos y que promover la igualdad constituye uno de los motores más potentes del desarrollo sostenible y la paz”.

En República Dominicana, como en la mayoría de los países del hemisferio occidental, las mujeres tienen todos los derechos de los hombres, y probablemente más, hasta el punto de que nuestra ministra de la Mujer reconoce que no es fácil ser hombre en nuestra nación.

Gloria Reyes, a quien el autor de estas líneas no conoce personalmente, se pronuncia con la valentía y la claridad de pensamiento que no tiene el burócrata portugués, revelando que el organismo internacional que encabeza no es más que una entelequia parasitaria que no tienen razón de ser.

Como todo un papagayo del denominado progresismo internacional, que unifica a “wokistas”, comunidades LGTBIQ  y feministas radicales, Antonio Guterres dice que “nuestro mundo sigue estando configurado por instituciones dominadas por hombres. La creciente ola de autoritarismo está agravando estas desigualdades, revirtiendo medidas de protección que tanto ha costado conseguir”. Habría que preguntarse, ¿por qué Guterres, como hombre que es, según entendemos, no renuncia al puesto en la ONU y lo entrega a una mujer?

En nuestra querida República Dominicana abundan las mujeres en cargos públicos, desde ministras, directoras generales y encargadas departamentales, lo mismo que senadoras, diputadas, alcaldesas, vicealcaldesas y regidoras, posiciones que han ganado por sus méritos acumulados y no por paridades y cuotas como propone el señor Guterres.

Para los dominicanos, la meritocracia vale más que esa paridad que el burócrata portugués ve como una “prioridad”. Muchas mujeres inteligentes se molestan con la “defensa” que reciben de ciertos organismos desacreditados como la ONU. Obsérvese la siguiente: “Las mujeres están muy poco representadas en los gobiernos y los consejos de administración de todo el mundo. En las Naciones Unidas, nos propusimos hacer de la paridad de género una prioridad”.

Tras décadas leyendo sobre  la propuesta feminista de combate a la biología por la misma ser injusta con las mujeres, lo más lejos que teníamos era que nos íbamos a encontrar con afirmaciones como las siguientes del señor Antonio Guterres, en las que se refiere al cambio climático. “El cambio climático es sexista. Las mujeres son las últimas en recibir comida en las crisis alimentarias y sufren un mayor peligro en las situaciones de emergencia. Las niñas están más expuestas a contraer matrimonio infantil cuando los medios de subsistencia se derrumban”, dice el funcionario, en un verdadero arroz con mango propagandístico.

Los dominicanos debemos darle gracias a Dios porque vivimos en un mundo muy diferente al que describe el secretario general de la ONU. Aquí tenemos mujeres funcionarias como Gloria Reyes, que en vez de repetir propagadas del feminismo radical como hace Antonio Guterres, dice verdades como la realidad de que lo que no es fácil es ser hombre en una sociedad consumista, donde los jóvenes, para poder llevar la novia a cenar deben buscarlas en carro propio.

La ex directora de Supérate fue más lejos, y le planteó a las mujeres que para alcanzar la igualdad debe comenzarse con las responsabilidades, de manera que a la hora de pagar lo consumido, cada pareja ponga sobre la mesa el 50 por ciento, cosa que no permite la mayoría de los hombres dominicanos de formación caballeresca, muy especialmente los pertenecientes a la generación privilegiada que describiéramos en una entrega anterior.

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