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Crisis de referentes: ¿A quién está mirando nuestra sociedad?

Desde los inicios de la humanidad, las sociedades han necesitado referentes. Personas que, con su vida, sus decisiones y su forma de enfrentar los desafíos, se convierten en ejemplos a seguir. No necesariamente eran personas ricas, famosas o poderosas. Muchas veces eran individuos sencillos, pero con una conducta firme, una ética clara y una manera de vivir que inspiraba respeto y admiración.

Cada época y cada generación ha tenido sus propios referentes. Sin embargo, hoy vivimos una crisis silenciosa: la crisis de los referentes.

En la actualidad, especialmente en nuestra sociedad dominicana, pareciera que hemos perdido la capacidad de identificar modelos de vida que inspiren a las nuevas generaciones. Los jóvenes están creciendo en un entorno donde muchas veces se promueven como ejemplos figuras que destacan más por la fama instantánea que por la profundidad de sus valores o el impacto positivo de sus acciones.

Pero no siempre fue así.

Recuerdo que, durante mi adolescencia, también tuve referentes. No vivía en un barrio lleno de riquezas materiales. Era un barrio humilde, como tantos otros en nuestro país. Sin embargo, allí existían personas que, sin proponérselo, se convertían en ejemplos de vida.

No eran extraordinarias por lo que poseían, sino por cómo vivían.

Eran hombres y mujeres que trabajaban con dignidad, que respetaban a los demás, que mantenían una conducta firme frente a las dificultades y que, incluso en silencio, sostenían una posición ética ante la vida. No daban grandes discursos, pero su forma de vivir hablaba por ellos.

Esos eran nuestros referentes.

Observándolos, muchos jóvenes aprendíamos lo que significaba ser responsable, estudiar, superarse, respetar a los demás y aspirar a un futuro mejor. Ellos se convertían en una especie de brújula moral que nos ayudaba a no perder el rumbo.

Hoy esa brújula parece haberse debilitado.

La sociedad dominicana enfrenta una crisis de valores referenciales. Muchos jóvenes no saben hacia dónde mirar ni a quién admirar. La ausencia de referentes sólidos crea confusión sobre lo que significa realmente triunfar en la vida.

Por eso surge una pregunta importante:

¿Quiénes están siendo hoy los modelos que nuestros jóvenes están imitando?

La historia de la humanidad nos muestra que los referentes no tienen que ser perfectos, pero sí deben ser coherentes. Un ejemplo extraordinario es Helen Keller. A pesar de ser sorda y ciega desde muy temprana edad, encontró en su maestra Anne Sullivan una guía que le permitió desarrollar una forma de comunicación con el mundo.

Gracias a esa orientación, Helen Keller no solo aprendió a expresarse, sino que se convirtió en escritora, conferencista y símbolo universal de la resiliencia humana. Su vida demuestra que, incluso en las circunstancias más adversas, los seres humanos pueden convertirse en referentes de superación y esperanza.

Los referentes transforman vidas.

Por eso hoy me motivo a escribir estas líneas. Porque creo profundamente que debemos volver a mirar hacia nuestro entorno: nuestro barrio, nuestra comunidad, nuestras escuelas, nuestras universidades, nuestras familias y nuestros espacios profesionales.

Allí también existen referentes.

Personas que trabajan con honestidad, que luchan por educarse, que ayudan a otros sin buscar reconocimiento, que mantienen una conducta ética en medio de una sociedad cada vez más compleja.

Como orientadora y terapeuta con más de 25 años de experiencia, he intentado también convertirme en un referente. No desde la perfección, sino desde la coherencia. Desde la convicción de que las personas que venimos de barrios humildes también podemos construir una vida digna, alcanzar metas profesionales y, al mismo tiempo, devolver a la sociedad algo de lo que ella nos dio.

El verdadero éxito no es solamente material.

El verdadero éxito es convertirse en una persona que inspira a otros a crecer, a superarse y a creer que un futuro mejor es posible.

Hoy más que nunca necesitamos referentes. Pero también necesitamos entender algo fundamental: los referentes no solo se buscan… también se construyen.

Y aquí surge la pregunta final:

¿Has identificado quiénes son tus referentes?

Y aún más importante:

¿Estás viviendo de tal manera que algún día puedas convertirte en uno?

— Arelis García López

Terapeuta Familiar y Educadora

CEO de GARLOP EDUCATION WORLD

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