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Jesús de Nazaret se enfrenta el martes santo a líderes religiosos que lo tildan de rebelde y cuestionan su autoridad para hacer milagros

REDACCION INTERNACIONAL (AGENCIAS).-En la Iglesia católica, el Martes Santo, junto al lunes y al miércoles, son días de preparación para vivir a profundidad el Triduo Pascual, que inicia el Jueves Santo y el Sábado Santo hasta la madrugada, cuando se realiza la Vigilia Pascual en víspera del Domingo de Pascua, o domingo de resurrección de Jesucristo.

El Martes Santo, sobre todo, es día de preparación para la vivencia de este período en que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Momento central de la Semana Santa y del año litúrgico para los fieles católicos.

A este día de la semana mayor también se le conoce como el ¨Martes de controversia¨ porque es cuando Jesús se enfrenta con los líderes religiosos, primero con los sacerdotes y ancianos, quienes lo tildaban de ¨rebelde¨ y, además, cuestionaban su autoridad para predicar y hacer milagros.

Y después con los fariseos, quienes le preguntan sobre el tributo y a lo que el hijo de Dios respondió mostrando una moneda:

Dad, al César lo que es del César; y a Dios lo que es de Dios”, (Mateo 22:21)

Pero, ¿qué tiene de especial el Martes Santo y por qué es un día de preparación para el Triduo Pascual? En una entrevista a Panorama el padre de la Parroquia San Felipe Apóstol, Roberto Valentín Alcántara Belén, explica qué representa este día para la católica y cuál es su importancia.

En este segundo día de la semana mayor, de forma especial se presta atención a la figura de Judas Iscariote, elegido y amado por Jesús como uno de los 12 apóstoles. Judas traiciona al hijo de Dios y lo vende por 30 monedas al sanedrín.

El sanedrín fue una asamblea o consejo de sabios estructurado en veintitrés o setenta y un rabinos en cada ciudad de Israel, quienes hacían la función de juez.

El párroco Roberto Valentín resalta que este día se trata con profundidad el tema de la traición de aquellos cercanos.

¨A los fieles, este día nos invita a reflexionar sobre las veces que también nosotros hemos sido aquellos que han traicionado a Jesús. Jesús que nos ha llamado, Jesús que nos ha elegido, Jesús que nos ha rescatado con su muerte y resurrección; sin embargo hoy nosotros continuamos vendiéndolo por pasiones, por deseos carnales, por voluntades materiales. Seguimos haciendo lo mismo que hizo Judas en aquel tiempo. Seguimos vendiendo a Jesús por intereses materiales que al final no nos van a satisfacer, como lo hace el amor de Dios como lo hace la misericordia de Dios ¨, puntualiza el sacerdote.

División de los Apóstoles

De acuerdo a su reflexión, este día nos deja como mensaje el saber o el recordar cómo nosotros también hemos traicionado a Jesús y deja abierta la invitación a abandonar esa condición de traicioneros para convertirnos en auténticos apóstoles de Jesús.

En cuanto a los apóstoles, el párroco indica que en esta celebración podríamos dividir prácticamente en dos grupos, aquellos que aun no entendiendo del todo, permanecen fieles, y en aquel que, tampoco entendiendo, decide mejor traicionar a Jesús, prefiere lo material a los espíritu, que sería el papel de Judas.

Celebración del Martes Santo

El Martes Santo tiene su propia celebración eucarística con lecturas específicas, sobre todo al centro tiene el texto evangélico donde Jesús hace ver que Judas es quien lo va a traicionar y le indica que ya puede ir a cumplir aquello que tenía pensado hacer (refiriéndose a la traición).

Habiendo dicho Jesús esto, se angustió en espíritu, y testificó y dijo: En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará. 22 Los discípulos se miraban unos a otros, y estaban perplejos sin saber de quién hablaba. 23 Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa reclinado en el pecho de Jesús., 24 Por eso Simón Pedro le hizo señas, y le dijo: Dinos de quién habla. 25Él, recostándose de nuevo sobre el pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es? 26Entonces Jesús respondió: Es aquel a quien yo daré el bocado que voy a mojar. Y después de mojar el bocado, lo tomó y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote., 27 Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo pronto. 28 Pero ninguno de los que estaban sentados a la mesa entendió por qué le dijo esto. 29 Porque algunos pensaban que como Judas tenía la bolsa del dinero, Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta, o que diera algo a los pobres. 30 Y Judas, después de recibir el bocado, salió inmediatamente; y ya era de noche. (Juan 13:21-30).

La iglesia invita a los fieles a meditar en la propia traición realizada contra Jesús, su amor y su misericordia, y cómo se deben hacer cambios para poder decirle al señor que se está dispuestos a renacer con él, a vivir la nueva vida junto a él, dejando detrás la traición cometida y eligiendo cumplir la voluntad del hijo de Dios.

El padre Valentín aclara que desde la iglesia católica no hay propiamente ninguna tradición enfocada en el día, pero muchas parroquias aprovechan, lunes, martes y miércoles, para preparar retiros espirituales que ayuden a disponerse mejor para la vivencia del Triduo Pascual.

Reitera que con respecto al Lunes Santo y al Miércoles Santo, el martes no tiene ninguna diferencia, al final son tres días que te preparan para el Triduo Pascual. «En comparación con el triduo, es diferente porque tienen un objetivo mucho más profundo que es ya la meditación de la muerte, resurrección de Cristo. Lunes, martes y miércoles nos preparan para vivir a profundidad el jueves, el viernes, el sábado y domingo».

El párroco envía un mensaje a los creyentes a que entren en ellos mismos y puedan ver, también como Judas, las veces que se han traicionado, o vendido a Jesús con el pecado. Invita a las personas a hacer el proceso de conversión para poder resucitar nuevamente con el seño ar una nueva vida que es adonde él nos llama.

«Cada Semana Santa, cada Martes Santo, día, es una nueva oportunidad que el señor nos regala para volver a él. La invitación es aprovechar la oportunidad, porque no sabemos si sea la últimas que se nos esté dando», manifiesta el padre Roberto Valentín.

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