LOS ALCARRIZOS.- Sumido en el dolor y la culpa, Lwilkin Alcántara asegura que un momento de cansancio cambió su vida para siempre, tras la muerte de su hija Nasha María Alcántara, de un año y ocho meses, luego del colapso de una pared en medio de las intensas lluvias que afectaron el sector Villa Verde.
El hecho, que ha consternado a toda la comunidad, ocurrió mientras la familia intentaba resguardarse del fuerte temporal. Según narra el padre, llevaba horas en vela vigilando la vivienda, debido a que no confiaba en la pared que finalmente cedió.
“Me pasé el día entero y la noche sin dormir para cuidarla, porque no le tenía confianza a la pared… ella me abrazaba, tenía miedo a los truenos”, relató.

Alcántara explicó que el cansancio lo venció en el momento más crucial. “Como a las 5:45, que no aguantaba el sueño, me dormí”, dijo con voz entrecortada, asegurando que ese instante lo persigue desde entonces.
Minutos después, la tragedia se hizo realidad. “Se escuchaban los blocks y el zinc cayéndonos arriba”, recordó. En medio del derrumbe, logró reaccionar y halar a su esposa, Ana Cristina de Mota, pero la niña quedó atrapada entre los escombros mientras dormía.
“La niña no habló… yo sentí de una vez que mi hija no estaba bien”, expresó, convencido de que en ese momento ya la había perdido.

El padre asegura que desde entonces carga con el peso de haberse dormido, cuestionándose constantemente si pudo haber evitado la tragedia. “Yo le decía que no le iba a pasar nada… y mire lo que pasó”, lamentó.
La menor fue trasladada al Hospital Vinicio Calventi, donde llegó sin signos vitales debido a la gravedad de las heridas. En tanto, la madre resultó herida y, según el testimonio del padre, también perdió un embarazo a causa del impacto, aunque permanece fuera de peligro.
La tragedia ha provocado profundo dolor entre los familiares. “En la familia nos ha dejado mucho dolor… hoy lo estamos sintiendo en nuestro corazón”, expresó su tía abuela, Josefa Eduarda Alcántara. Mientras que su tía, Ángela Alcántara, afirmó que “es un golpe muy duro, uno nunca está preparado para esto”.

El abuelo de la menor, Enrique Alcántara, explicó que las lluvias provocaron la acumulación de agua sobre el muro, lo que debilitó la estructura hasta colapsar. “El sueño traicionó a Lwilkin, porque en lo que cerró los ojos se derrumbó la pared”, sostuvo.
Tras el hecho, Alcántara perdió su vivienda, por lo que se vio obligado a enviar a sus hijos a casa de familiares. “Tuve que mandar a los hijos míos para una hermana de mi esposa… porque no tengo casa, se tumbó todo”, dijo.
A pesar del dolor, agradeció la solidaridad de comunitarios y personas que se han acercado a brindarle ayuda. Actualmente, su familia permanece dividida, mientras intenta sobreponerse a una pérdida que, asegura, marcará su vida para siempre.
Para cualquier ayuda, el padre puede ser contactado al número 829-628-3461.