SANTO DOMINGO.- A 13 meses del colapso del techo de la discoteca Jet Set, familiares de las víctimas y representantes religiosos denunciaron retrasos en el proceso judicial y reclamaron sanciones más severas contra los propietarios del establecimiento, al considerar que todavía no se ha hecho justicia por la tragedia que dejó más de 236 fallecidos.
Durante la tradicional misa celebrada cada día 8 por la Diócesis Padre Montesinos, realizada próximo a las ruinas de la discoteca, el sacerdote Ramón Rogelio Cruz pidió modificar la calificación jurídica del caso de homicidio involuntario a homicidio y solicitó variar la medida de coerción impuesta a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat para que se les dicte prisión preventiva.
La actividad estuvo marcada por manifestaciones de dolor y reclamos de justicia por parte de familiares y allegados de las víctimas, quienes entre lágrimas y consignas respaldaron las declaraciones del religioso sobre la supuesta falta de justicia en el sistema judicial dominicano.
Durante la ceremonia, Rafael Navarro, padre de Evelin Mariela Navarro, una de las víctimas mortales de 34 años que dejó dos niñas en la orfandad, denunció que ha recibido amenazas de muerte mediante llamadas telefónicas provenientes de números ocultos.
Según explicó, en las llamadas le advierten que “se cuide” y que podría “amanecer con la boca llena de moscas”. Navarro responsabilizó públicamente a la familia Espaillat de cualquier situación que pueda ocurrirle.
“Responsabilizo a los Espaillat, y que sepan algo: yo no le tengo miedo ni al diablo”, expresó el hombre durante la actividad religiosa.
Asimismo, indicó que otra persona vinculada a la denuncia pública del caso, identificada como “Piro”, del movimiento Somos Pueblo, también habría recibido amenazas.
El próximo 15 de junio, el juez Raymundo Mejía, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, decidirá si envía o no a juicio de fondo a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat por el caso relacionado con el colapso del centro nocturno.